Free State of Jones








Escrito por: Diego Alberto Carrillo



Si hay algo que encuentro fascinante en cada nueva película que veo, es no sólo enterarme que se basó en una historia de la vida real, sino que trata sobre épocas o momentos que dentro de los grandes acontecimientos históricos como lo son la Revolución Francesa o la Segunda Guerra Mundial, ni con una pizca de imaginación se podría concebir que dentro de todo ello se suscitó algo que no es poca cosa.
La Guerra de Secesión o Guerra Civil estadounidense es el gran tema en este filme. Incluso el inicio muestra una batalla en plena guerra que, pese a no tener elementos de estrategia o tecnología militar como los actuales, no deja de ser sangriento y crudo el resultado. Ahí se logra bien esa representación. Pero eso no es lo importante como tal. Más bien, este gran conflicto que influyó de diversas maneras a nivel internacional, es el tablero donde se juega el verdadero conflicto tratado en este largometraje. Tal que conforme transcurre, acontece lo que lleva por nombre esta película: El Estado libre de Jones. Sí, una declaración de un estado libre e independiente en medio de una guerra donde diversos estados, dentro de su respectivo bando -la Unión o la Confederación-, peleaban por nada más y nada menos que por la abolición de la esclavitud o que la misma se mantuviera.
Y claro, esta historia debía tener un protagonista. Ese es Newton Knight, un campesino de Mississippi que lidera a un grupo de desertores del ejército confederado, el cual logra invertir sus motivos de lucha y así combatir en contra de la misma Confederación y, por ende, de la esclavitud. Ahora, antes que nada, quisiera aclarar que esto no es una reseña o recomendación, pese a que tenga tintes de ello. El objetivo de estos breves párrafos es sencillo y concreto: hablar sobre lo que las películas hablan y sobre lo que se puede hablar de ellas. Y justo este filme, pese a no ser tan dinámico como muchas veces sueles preferirse, toca temas que no son tan fáciles de llevar a escena, hablar y mucho menos superar.
¿Qué eco puede provocar una película del 2016 sobre algo que pasó en 1863 en el Condado de Jones? Pues el necesario si se busca un elemento didáctico para exponer y hablar sobre la esclavitud, el racismo, el choque de ideologías, aplicación de leyes absurdas basadas en prejuicios, un gobierno dividido donde ve por sus intereses y la población sufre las consecuencias, el KKK, etc. ¿México o el mundo es exento de esto hoy en día? Para nada. Sigue corriendo en nuestras venas.
Se requiere paciencia para apreciar esta entrega así como para hablar y resolver estas problemáticas sociales. No es de esas películas que tienen el objetivo de entretener. Matthew McCounaghey hace un excelente trabajo y afortunadamente está acompañado de un elenco increíble, del cual hoy algunos son de lo mejor que hay -hablo estrictamente de Mahershala Ali-. El vestuario es estupendo. Las locaciones increíbles. Jamás creí que me resultaría atractivo un pantano, aún cuando para Sherk sea el paraíso. Y pues, es una película que si no es épica, bien puede ilustrar desde otro terreno y otros personajes lo que a la fecha heredamos.


                   

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