You Were Never Really Here: un retrato estético del trauma
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
Recuerdo que hace ya algunos años, comencé a notar la publicidad de la película que en esta ocasión les platicaré, pero curiosamente dicha publicidad no es la que en cierta manera ya estamos acostumbrados: carteles de diez metros o lonas colgadas en paredes de edificios altos, paredes pintadas por parte de muralistas-ilustradores contemporáneos, tres o más tráilers, "primeras imágenes" o fotos detrás de cámaras difundidas en redes sociales, etc. Lo que en este caso únicamente pude notar y gracias a ello saber que estaba por estrenarse la película, eran simple y llanamente carteles de papel con el póster oficial pegados en paredes y en postes de luz. Y como todo cartel publicitario, tenían un eslogan para resaltar la película que decía algo como esto: "La Taxi Driver del siglo XXI". Así fue como supe de You Were Never Really Here protagonizada por Joaquin Phoenix.
Estrenada en cines en el año 2017, 'Nunca estarás a salvo' o 'Nunca estuviste aquí' (en sus traducciones al español), película que está basada en el libro homónimo del escritor estadounidense Jonathan Ames, trata sobre la historia de Joe, un ex-marine y ex agente del FBI que sufre estrés post-traumático a raíz del servicio militar que brindó en algún lugar de Medio Oriente en donde Estados Unidos a la fecha tiene conflictos activos, además de las misiones de rescate de personas con el famoso buró policiaco. Y para canalizar en gran medida su ansiedad, su necesidad de ejercer violencia y no perder el entrenamiento adquirido, se alquila como mercenario pero para rescatar a niñas desaparecidas -al menos la película da entender que no lo hace para otra cosa-.
Este primer argumento o hilo conductor en efecto tiene una semejanza directa con Taxi Driver (1976) puesto que como recordaremos, Travis (el protagonista interpretado por Robert De Niro) es también un veterano de guerra que a raíz de su también estrés post-traumático, decide emprender las acciones que podemos apreciar en la película de Scorsese. Sin embargo, retomando el eslogan que en un inicio les comentaba, pese a que la referencia es muy clara y posiblemente se trate de una especie de elogio e inspiración, esta película no debería considerarse como la Taxi Driver de nuestro siglo puesto que ya existe la única que tiene que tiene que existir con ese nombre, la cual por si misma sigue trascendiendo en el tiempo. Y además, You Were Never Really Here tiene la intención, no de también trascender en el tiempo, pero sí de proponer una narrativa propia y actual.
Lynne Ramsay, directora de la película y quien podríamos reconocer por haber dirigido We Need to Talk About Kevin (2011), largometraje que como bien sabemos está bien logrado y poseé un estilo visual en donde al menos, y por ejemplo, podemos ubicar cómo la directora va entre eventos del pasado y el presente para contarnos la historia. Con Joe hace lo mismo para ver por qué es quien es y por qué emplea su brutalidad para realizar su trabajo, y esto claramente es indicio de que el estilo está más que perfeccionado y se puede percibir a lo largo de los noventa minutos aproximados que tiene por duración la película. Incluso en esta es notable el esfuerzo no sólo para contarnos una historia por que sí, sino que hay demasiadas tomas y secuencias construidas a modo en que sean casi fotografías artísticas.
Retomando la trama, Joe recibe la solicitud de rescatar a la hija de un senador que ha sido secuestrada por un gremio de trata de blancas. Justo cuando logra completar su misión y donde aparentemente se resguardan en un lugar seguro a esperar a que recojan y rescaten a la niña, unos hombres con uniforme de policía salen al encuentro con Joe de una manera violenta para así recuperar a la niña y devolverla al círculo del que difícilmente dejarían que saliera. Dando entender con esto que no se trataba de un simple rescate como muchos otros, sino que Joe se había topado con una red de corrupción en la que en efecto el padre de la niña estaba involucrado, pero que otros del mismo nivel político lo están también y mientras de esa red se siguiesen obteniendo beneficios, decir que permitir la decersión de cualquier involucrado sería complicado, sería decirlo de una manera muy superficial e inocente.
La otra parte a resaltar en la película y en la que a mi parecer, como a tantos otros, se distancia de Taxi Driver, es la conjunción y el retrato de los traumas y sus consecuencias. Es decir, al menos en la película nos muestran algunos recuerdos en donde Joe se escondía en un armario y que incluso se encerraba en los envoltorios de plástico en donde se guardan los sacos para así sofocarse en el silencio y evitar oír en la medida de lo posible los gritos de su madre causados por los actos violentos de su padre. Incluso mencionar esto parece que sólo serían otras escenas como cualquier otras respecto a este tipo de eventos, pero no es el caso. Sino que también nos muestra cómo el padre al estar en pleno brote psicótico, tiene a la madre sometida y ensangrentada debajo de la mesa mientras él descansa sobre una silla, con una toalla húmeda sobre su rostro y un martillo en mano que evidentemente la usó como arma. En pocas palabras, el retrato de la violencia no lo esconde Ramsay pero tampoco abusa de ser tan explícita en su representación.
Para finalizar, un factor que en definitiva hizo acercarme a ver la película en ese momento -ya la segunda vez fue porque noté que se encontraba en el catálogo de MUBI por tiempo limitado-, fue la participación de Joaquin Phoenix como protagonista. Para ser honesto con ustedes, a él ya lo estaba contemplando como un grato actor a raíz de su papel en her. (2013) pese a que estaba pasando de largo en su momento a sus personajes en The Master (2012), Walk the Line (2005) y cómo olvidar sus brillantes papeles en Gladiador (2000) y Joker (2019). Independientemente de si Joaquin estará traumatizado de por vida a raíz de la muerte de su hermano River -curiosamente escribo trauma y concuerda con el tema de la película y razón por la cuál quizás Phoenix aceptó el papel-, y si tiene esta particular mirada y rango actoral para gesticular e interpretar a un personaje de estas características, con You Were Never Really Here podremos considerarlo sin objeción alguna como un artista actoral serio y de calidad.




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