Conrad: El grito de Munch
"Aparece el tierno cadáverjunto al estanque de Tritónadormecido en sus cabellos de jacinto".-Georg Trakl-
La historia es quizá la más irónica de las áreas del saber. Conrad, quien siempre denunció al colonialismo, escribió en una lengua que no era la suya, acaso conquistado por el idioma inglés.
Antes de llegar al año de 1899, fecha de publicación de "El corazón de las tinieblas" debemos retroceder en el tiempo.
La Ilustración revolucionó a toda Europa. Rompió los paradigmas establecidos, creó nuevas corrientes del pensamiento y tambaleó los valores establecidos. Entre sus aportaciones más significativas, nos legó la idea de que existe una moral universal. Si bien este postulado tenía motivos altruistas, no tardó en degenerarse como también lo hicieron otras ideas de dicho movimiento. Si el ser humano tenía principios intrínsecos a la especie, entonces las diferencias entre una nación y otra eran culturales y, por ende, modificables. Por ello, las grandes potencias creyeron tener licencia para "educar" a los pueblos que según ellos, eran ignorantes. La Ilustración entonces se convirtió en la dictadura de la razón. Dicha educación no podía ser gratis, por lo cual estos países se creyeron con la autoridad de saquear y esclavizar a pueblos enteros, todo en pos del "progreso". En este contexto se desarrolla "El corazón de las tinieblas".
Porque la patria de Conrad era el mar, como sus textos lo evocan.
Aquí particularmente, el protagonista es empleado por una compañía encargada de, como eufemísticamente dicen, realizar una expedición, que no es otra cosa sino colonizar a nativos negros para obtener mármol. Conrad no cae en la dicotomía reduccionista del bien contra el mal, pero si debemos buscar un antagonista este es Kurtz, una figura mítica de la que se habla en toda la obra pero apenas y aparece en la misma.
Al llegar el protagonista, se entera de que Kurtz, símbolo del autoritarismo, se ha revelado contra la compañía y ha creado un séquito de nativos dispuestos a morir por él, usando como base la intimidación. Porque Kurtz es una figura mesiánica a ojos de los colonizados. Representa para ellos la utopía del progreso. Etimológicamente, utopía es el "no-lugar" o un lugar inexistente. En esta obra, no existe tal cosa como el progreso. En realidad, ese concepto lo inventó la compañía para maquillar un neo-esclavismo, y el trabajo que los nativos realizan hasta caer muertos es una contra-prestación por llevarles algo de "civilización".
... lo que de veras nos aterraba era precisamente la idea de que fueran humanos -al igual que nosostros-, la idea de nuestro remoto parentezco".
Creado el concepto de humanidad, era más difícil argüir una superioridad entre los semejantes. Por ello, el colonialismo y otros movimientos afines se valieron de la deshumanización. Propalaron que todos eran iguales, pero que había unos más iguales que otros, anticipando de forma más cruda lo que Orwell criticaría en sus escritos muchos años después.
En las páginas finales, Conrad desmitifica los valores del Nuevo Mundo. Porque el sendero al progreso está tapizado de cráneos apilados que forman figuras totémicas. El ideal de civilización se cimentó en estructuras jerárquicas, fue una regresión al tribalismo. Los encargados de llevar el cambio se valieron de las costumbres más primitivas para reafirmar su superioridad.
En resumen, Conrad cuestiona al lector. Le escupe a la cara la pregunta: ¿quiénes son los verdaderos salvajes?

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