Taking Chance
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
¿Cuántos no vieron películas en la televisión y cuántas de esas películas pese a la producción que tuviesen y la edad que cada uno llegase a tener para apreciarlas, nos conmovió lo suficiente como para dejarnos una digna experiencia como sólo el séptimo arte logra hacerlo? Regresando a casa (por su título en español latino) es de esas películas discretas que tienen ese sello con el que abro este artículo.
A lo largo de la historia, cada país ha tenido un desarrollo de su respectivo ejército y de la identidad que este les proporciona con el paso del tiempo. Para unas naciones es un alto privilegio ser soldado y para otras no hay necesidad de tenerlo como es el caso de Costa Rica desde 1948. Pero más allá de las perspectivas que puedan acaecer respecto al tema, hay un principio que parece predominar en cada regimiento de todo el mundo: el honor. Ciertamente de aquí se desprenden cantidad de debates sobre la definición de dicho concepto o principio, pero lo que no se puede negar es que cuando escuchamos decir que es un honor compartir tal cosa, estar en compañía de alguien o servir junto con alguien, las palabras pesan.
De Taking Chance se podría decir que es otra película más en la que Estados Unidos inyecta presupuesto a una productora para hacerse propaganda, y tal ves sea así porque en cada minuto se siente y se respira ese patriotismo característico. Pero en este caso la productora encargada (HBO) parece ser que se enfocó en otros detalles que con dificultades se nos hubiese ocurrido ver narrado en una película.
En concreto este largometraje trata sobre cómo un teniente coronel se ofrece como voluntario para acompañar el cuerpo de un soldado caído en Irak y cómo en el transcurso va viviendo la experiencia de todo el proceso desde que el cuerpo es traído del país de Medio Oriente hasta el funeral con su familia. Protagonizada por Kevin Bacon -actor que por cierto ganó por esta película un Globo de Oro a Mejor Actor de Serie de Televisión y el Premio del Sindicato de Actores al mejor actor de televisión, ambos en 2010- es quien interreta a este teniente coronel de la vida real, por que sí, esta película está inspirada en la vivencia de Mike Strobl la cual transcribe en un libro de su propia autoría.
Lo que hizo que valiera la pena dedicarle un artículo a esta película es el hecho de todos aquellos detalles que componen al protocolo para que el cuerpo de un soldado caído regrese a casa, el progresivo desarrollo del significado de lo que un soldado regrese a manos de su familia en un ataúd y la manera en que lo hace, que todos le vean y le rindan honores por su sacrificio, la labor que hace el mismo teniente al acompañarle y que todos le agradezcan por ese servicio. Personalmente, jamás me imaginé todo el proceso detrás que hay a la hora de regresar impecable un cuerpo, pese a las heridas que haya sufrido el soldado o no, a su hogar y todas las personas que están implicadas para ello.
Antes de terminar, no quisiera dejar pasar la oportunidad de comentar lo siguiente: hay un contraste que me hace resaltar el valor -uno de tantos- de lo que para dicho teniente pudo haber significado a la hora de acompañar a dicho soldado muerto, y es el hecho de que hay otros tantos, más de los que podríamos soportar contar y no sólo de ese ejército, que ni siquiera tienen la suerte de regresar a sus familias. ¿Cuántos seres humanos se han quedado perdidos en tierra de nadie y sus familia jamás les volverán a ver y jamás sabrán qué les sucedió realmente? ¿Cuántos individuos han caído en batalla y jamás sabremos de ellos? Sólo sus compañeros podrían relatarnos el posible honor que fue luchar a su lado, pese a pelear en guerras sin sentido.

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