Green Book: una amistad sin fronteras





Escrito por: Diego Alberto Carrillo



¿Qué se necesita para que un prejuicio lo suficientemente poderoso que sólo ha servido para construir fronteras, ya no entre sociedades enteras, sino entre individuos sea derribado? Parece ser que la amistad, o al menos es lo que Peter Farrelly -director de esta película- nos respondería aparentemente con esta historia entre el erudito músico afroamericano Don Shirley y el italoamericano Frank Vallelonga. Digo aparentemente porque esta película explora situaciones que por más que pasa el tiempo, siguen sin desaparecer y tristemente no se les ve fin alguno.

La respuesta a la pregunta inicial no es sencilla. Tenemos que acompañar a Don y Frank en el viaje que emprenden para ensuciarnos un poco y experimentar los mundos que ellos viven, cuando se supone que es el mismo. Cabe destacar que el recorrido que se realizará, será posible gracias a una guía viajera en la cual se indicarán cuáles son los destinos más adecuados y menos violentos para alguien como Shirley. Sí, la discriminación sistemática que se vive en Estados Unidos llegó a eso, por absurdo que parezca. Y estoy seguro que existe toda una lista de casos que nos retratarían el extremo de esa situación en ese país.

Algo impactante en esta historia -dentro de sus parámetros- es cómo Shirley entre "los suyos" se siente incómodo y hasta ajeno. Esa escena en la que entran en un bar donde acuden únicamente personas afroamericanas y Don camina con cierto aire de superioridad, es importante porque parece dar en el blanco de que no existen bandos definidos en este problema de la discriminación, sino que existen contradicciones y todo un abanico de matices entre dicho problema. Por otro lado, Frank no es estrictamente un blanco "puro", pero tiene la suficiente sensibilidad como para valorar a la persona que en un principio era su jefe y abogar por él más allá de su deber laboral.

Pese a la controversia existente en torno a la historia verdadera de que si ellos fueron o no los grandes amigos que la película nos da a entender, Mahershala Ali y Viggo Mortensen nos regalan una película de calidad llena de química, calidez y seriedad en los momentos que son requeridos para ayudarnos a comprometernos con el viaje. El intercambio que surge entre ambos, no sólo rinde frutos para los personajes en sus respectivas vidas, sino que también nos brindan semillas que merecen ser más que reflexionadas. Y es que Green Book, sin ser definitivos con el comentario, nos lleva con cierta profundidad hacia temas que subyacen en nosotros y no nos atrevemos a comentarlos con facilidad.






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