La ausencia, de Naguib Mahfuz
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
Antes que nada, quisiera comentar que me resultan de suma curiosidad dos cosas: la primera, que una obra esté relegada, olvidada y muy poco comentada; y segunda, la manera en que un libro llega a las manos de uno.
Previamente al querer saber más de este libro y autor de procedencia egipcia, -porque sí, la portada dice mucho de dónde proviene y dónde se desenvuelve-, descubrí que ni siquiera en librerías se puede encontrar con el título que también le da nombre a este artículo. Realmente se puede encontrar como La búsqueda o El sendero, Al-Tariq (الطريق) en árabe, The Search en inglés o La Quête en francés, según sea la preferencia de traducción. ¿Por qué ese "error"? Parece que las editoriales difícilmente nos proporcionarían una respuesta concreta a esta primera interrogante ya que lleva tiempo sin editarse. La primera edición data de 1964.
Previamente al querer saber más de este libro y autor de procedencia egipcia, -porque sí, la portada dice mucho de dónde proviene y dónde se desenvuelve-, descubrí que ni siquiera en librerías se puede encontrar con el título que también le da nombre a este artículo. Realmente se puede encontrar como La búsqueda o El sendero, Al-Tariq (الطريق) en árabe, The Search en inglés o La Quête en francés, según sea la preferencia de traducción. ¿Por qué ese "error"? Parece que las editoriales difícilmente nos proporcionarían una respuesta concreta a esta primera interrogante ya que lleva tiempo sin editarse. La primera edición data de 1964.
¿Qué tiene de relevante detenerse en la traducción del título? Pues que justo un modo señala de manera más adecuada que otro la historia que Naguib Mahfuz -Premio Nobel de Literatura en 1988- narra en las páginas de su libro:
Sábir, el protagonista de este relato, viaja a El Cairo tras escuchar de su madre que recién salió de prisión (por dedicarse a la prostitución en Alejandría y que está a punto de fallecer) que su padre, un hombre rico e importante, está vivo y que podría ayudarle a seguirse manteniendo. En el transcurso de la narración no sólo deja atrás el entorno donde creció y todo le es familiar para viajar a la capital donde todo va más allá de su zona de confort. También se encuentra ante una disyuntiva que definiría su destino por encima de su objetivo principal: dos alternativas propuestas por dos mujeres respectivamente. Ambas tentadoras, no sólo para él sino hasta para cualquiera. Sin embargo, toma la decisión por uno de los caminos y las consecuencias son más que trágicas.
Volviendo al asunto de la traducción, aquí yo me pregunto y les extiendo la pregunta: ¿por qué ausencia y no simplemente búsqueda? ¿Qué le hacía falta a Sábir realmente? Tal vez dirán que justo le hace falta lo que en su padre está buscando o lo que en su madre perdió, pero realmente no me satisface del todo esa conclusión. Es justo este punto el que a mi parecer enriquece esta obra, que como al inicio mencionaba, ha quedado en el olvido gracias a otros títulos del autor como Miramar, El callejón de los milagros, Hijos de nuestro barrio o El día que mataron al líder.
Sábir, el protagonista de este relato, viaja a El Cairo tras escuchar de su madre que recién salió de prisión (por dedicarse a la prostitución en Alejandría y que está a punto de fallecer) que su padre, un hombre rico e importante, está vivo y que podría ayudarle a seguirse manteniendo. En el transcurso de la narración no sólo deja atrás el entorno donde creció y todo le es familiar para viajar a la capital donde todo va más allá de su zona de confort. También se encuentra ante una disyuntiva que definiría su destino por encima de su objetivo principal: dos alternativas propuestas por dos mujeres respectivamente. Ambas tentadoras, no sólo para él sino hasta para cualquiera. Sin embargo, toma la decisión por uno de los caminos y las consecuencias son más que trágicas.
Volviendo al asunto de la traducción, aquí yo me pregunto y les extiendo la pregunta: ¿por qué ausencia y no simplemente búsqueda? ¿Qué le hacía falta a Sábir realmente? Tal vez dirán que justo le hace falta lo que en su padre está buscando o lo que en su madre perdió, pero realmente no me satisface del todo esa conclusión. Es justo este punto el que a mi parecer enriquece esta obra, que como al inicio mencionaba, ha quedado en el olvido gracias a otros títulos del autor como Miramar, El callejón de los milagros, Hijos de nuestro barrio o El día que mataron al líder.
Y si le enriquece, es porque considero que es a partir de esta pregunta, que no sólo podríamos sumergirnos en un Egipto de los años sesenta del siglo pasado, en el imaginario de un autor extranjero o en las pasiones de los personajes retratadas con diálogos fluidos, sino que podríamos fluir sobre las lejanas corrientes del río Nilo en una balza hecho libro. Un libro que al parecer, llegó desde tan lejos a mis manos por alguien que decidió en su momento deshacerse de él así sin más.

Comentarios
Publicar un comentario