Una clara y gélida mañana de enero a principios del siglo XXI, de Roland Schimmelpfennig
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
"Una clara y gélida mañana de enero a principios del siglo XXI, poco después de que despuntase el alba, un lobo solitario vadeó el río que marca la frontera entre Alemania y Polonia, que estaba totalmente congelado."
La aparición de un lobo en un territorio donde desde hace ya ciento sesenta no se había observado uno, podría considerarse el motivo para una historia sobre las repercusiones de la cacería furtiva y sobre las especies en peligro de extinción. Sin embargo, enfocarse en esta interpretación sería limitar lo que este autor alemán -dramaturgo de profesión, por cierto-, realizó en este su primer libro.
El protagonismo no recae absolutamente en el lobo. Incluso también podría creerse que él será nuestros ojos a lo largo de un exhaustivo trayecto entre las fronteras de Alemania y Polonia, atravesándo cantidad de contextos que justamente reflejan los "principios del siglo XXI" en aquella región de Europa. Tampoco es así.
"El lobo venía del Este. Caminó sobre el Óder helado, llegó a la otra orilla y prosiguió hacia el Oeste. Detrás del río, el sol seguía hundido en el horizonte."
Más bien, dicho protagonismo -si es que realmente Roland pretendió brindarlo-, se reparte entre otros personajes como un joven polaco atrapado en un tráfico automovilístico causado por un accidente y una nevada, una chica que trabaja como empleada doméstica en la casa de una familia adinerada, una pareja de adolescentes que se fugan hacia el bosque donde justamente es avistado el lobo por primera vez y una estudiante de periodismo de origen turco...
Pero lo que quizá se pueda percibir más allá de qué o quién es el que lleva la carga de la trama, es la "gélida" atmósfera. Es decir, el lobo podría considerarse como aquel mito-fantasma-metáfora del pasado. Ya que si realmente nos ubicamos a principios del siglo XXI en Alemania, bien podría estar representando lo que se creía superado: lo vivido en tiempos del muro de Berlín y su caída o hasta el mismísimo nazismo.
"El lobo caminó por vastos campos cubiertos de nieve bajo el cielo sin nubes hasta que llegó a la linde de un bosque y por allí despareció [...] Nadie lo vio en carne y hueso, sólo encontraban sus huellas y las presas ensangrentadas en la nieve".

Comentarios
Publicar un comentario