Reminiscencia



Escrito por: Diego Alberto Carrillo




El sólo hecho de saber que esta película trataría sobre recordar el pasado por medio de una máquina en automático generó un rechazo rotundo y una falta de interés en verla, pese a ser aquella en que Hugh Jackman regresa a la pantalla grande actualmente. Sólo por ver algo nuevo con él generó el suficiente interés para estar al pendiente de su estreno en HBO MAX porque ni siquiera ameritaba el acudir al cine a ver casi dos horas de poca novedad.

Es agradable ver al reparto que se eligió para esta película porque se nota que no buscaban caer en específicos cliches de resaltar a alguien por sobre de todos, sino que son papeles justos los que asignaron. Por ellos vale la película, pese a no ser interpretaciones que costarán trabajo de olvidar. La aparición de Rebecca Ferguson, la co-protragonista que viene haciéndose presente en películas como El Gran Showman donde Jackman también aparece, quizá ya por conocerse y trabajar juntos en ese musical -mostrando sus excelentes dotes como cantante, los cuales hace nuevamente uso para esta entrega- permite que el dueto funcione y sea creíble el drama que llevan a cabo. Respecto a Thandie Newton, actriz que hace un increíble personaje en Westworld -serie de HBO- y que por momentos cuesta dejarlo de lado, no es casualidad que ella se encuentre en la película porque justamente la directora es la co-creadora de esa misma serie. Así como de Angela Sarafyan que pareciera que la directora la sigue contemplando para personajes como también lo es en Westworld: una pieza más del rompecabezas. Incluso aparece Marina de Tavira que aquí nos podemos quitar la imagen de aquella ama de casa en Roma; considerarla para participar en este cortometraje ya dice mucho lo que pretendía Lisa Joy en esta película.





Sin embargo, pese a haber reunido a un grato elenco, ¿realmente qué buscaba contarnos? Un hombre (Hugh Jackman), aparece y nos va contando que en ese mundo distópico la gente busca y es hasta cierto punto adicta a revivir su pasado porque su presente ya no tiene nada qué ofrecerles. Pero resulta que ese negocio no lo es tal cual y a quienes les acompañaremos a lo largo de la historia, sus cuentas están en números rojos. Luego, resulta que el primer lapso de tiempo es la primer pieza del rompecabezas que estaremos por armar; recurso que quizá pretende ser lo novedoso y atractivo como película. Para no estropearles todo, sólo puedo decirles que ya hay una película que hizo esto de una manera brillante y sin necesidad de efectos especiales ni distopías: Memento.

¿Qué pasa entonces con quizá los 'cabos sueltos' que va dejando la película? Les comentaba que primero dan a entender que lo más adictivo para esa sociedad es estar recordando su pasado ayudados de la tecnología, pero resulta que en la trama aparece una droga y que eso es lo verdaderamente adictivo y que nada o nunca podrá dejarse de consumir. Luego, hay una secuencia de acción que no compagina en lo absoluto con el ritmo que en general lleva la película. Se van rastreando pistas donde por lo regular en las películas del tipo noir o detectivescas se enfocan en eso y rara vez hay enfretamientos entre bandos a balazos. Pues resulta que ni a la mitad de la película aparece esto y de nuevo retoma su ritmo cuasi contemplativo. Ramin Djawadi, aquel que nos regaló las joyas que hizo para todas las temporadas de Game of Thrones, por momentos sus bandas sonoras parecen fuera de lugar porque no permite conectar totalmente con la película que se está viendo y por otros sí sucede esa magia donde se conjugan música e imagen. ¿Y la distopía?...totalmente ignorada. Pareciera que sólo sirvió para darnos un vistazo de cómo sería el mundo una vez que se derritan los polos.






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