The Wire o Baltimore, la ciudad decadente
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
Es de saberse que este espacio se ha dedicado únicamente a comentar historias que se encuentran en el cine o la literatura. Uno que otro poema se ha asomado para brindar un toque fresco y también valga lo redundante, un toque poético. Incluso, ha sido inevitable no referir mínimo en stories de la cuenta en Instagram un par -The Night Manager y The Boys- que por su calidad, tenía que hacerles saber que existían y que valían la pena verlas en su totalidad. Sin embargo, hay una historia que no fue materializada en ninguno de los formatos de interés aquí y que en definitiva ameritaba sentarme a escribir y comentar sobre ella.
En esta ocasión les platicaré un poco sobre la serie televisiva estrenada en 2002 por HBO y que forma parte de su actual catálogo en su plataforma de streaming: The Wire.
Esta serie creada por el ex-reportero policial David Simon, versa en términos generales sobre la venta de drogas en la ciudad de Baltimore y la persecusión del cuerpo policial anti-drogas hacia los diversos grupos criminales que se dedican a este tipo de venta. Cabe señalar que actualmente existe una considerable cantidad de series o películas enfocadas a este tema y que justo eso ya genera una tendencia a la falta de novedad o tedio respecto a ello. Provocando que las audiencias se trasladen hacia otros géneros sin la garantía de realmente entrenerse con una producción de calidad.
La ventaja de esta serie por sobre de las actuales -dejando de lado, por ejemplo, a Breaking Bad porque por sí misma ya es punto y a parte-, es que justo ésta se emitió muchisimo antes del "boom" de este sub-género o pseudo-género. Convirtiéndose así en una serie del tipo antececente directo a las que hoy en día se conocen, al grado de que también podría ser una gran influencia para ellas.
Para lo anterior, estoy pensando directamente en House of Cards, y lo digo principalmente por cómo la trama se disgrega y avanza a través de un puñado de personajes, sub-tramas y contextos que capítulo tras capítulo arman la basta historia que relatan. Pero no sólo en la forma se asemejan, sino que lo hacen en justo esas piezas relativamente aisladas que sirven para armar el rompecabezas de la trama eje o principal. Piezas que van desde las altas esferas de la sociedad americana -la Oficina Oval en House of Cards o el despacho del alcalde de Baltimore en The Wire, respectivamente-, hasta los suburbios donde habitan los drogadictos e indigentes -representadas en ambas series por igual-.
Fuera de este paralelismo o contraste, el ejemplo anterior nos sirve para sustraer la forma en cómoThe Wire es conformada a lo largo de sus cinco temporadas y cómo en cada capítulo aborda no sólo la persecusión de la unidad anti-drogas de Baltimore a la pandilla protagonista, sino más asuntos: la corrupción en cualquiera de los aparatos del Estado como lo son los juzgados y la misma Policía, siendo ésta última incapaz de hacer un "correcto" trabajo policial ya que los mandos mismos tienen la orden directa del alcalde de "maquillar las estadísticas" para que los índices de criminalidad que reporten sean decentes y no afecten la carrera política del alcalde en turno, lo adelantados en métodos y recursos que se encuentran los grupos criminales ante la escasa y precaria logística policial que tiene que ser muy explícita con las pruebas presentadas al fiscal que a su vez presentará al juez de distrito, que si le son suficientes, autorizará con su firma proseguir con la investigación; todo esto mientras ya dichas pandillas han vendido miles de dólares en un día y decenas de drogadictos han hecho lo impensable por una dósis o muerto por ella.
¿Es todo? En lo absoluto. La infiltración de los muelles que sirven para recibir la mercancía ilícita -droga, mujeres, etc.-, la ineficiencia del sistema educativo el cual recibe a niños que ya venden droga en las calles y que por la incapacidad de "controlarlos", se conforman con ajustar las actividades que sirvan de avance superficial para los alumnos y también cumplir con estadísticas pasables; la filtración de información a la prensa que sólo le importa vender -nada nuevo- y del cual los políticos se apoyan para promover su carrera, alcoholismo, drogadicción, exceso de fuerza policiaca, dinero de la droga usado por la política tras diversas fases de lavado del mismo, reintegración de ex-convictos a la sociedad...
Es inútil plasmar todo lo abordado aquí porque lo queThe Wire logra es romper la temporalidad y decirnos que la sociedad que retrata es la que se ha vivido siempre, la que vivimos aún sin estar en Baltimore y que tristemente, está lejos de ser diferente. Sin haber personajes principales pese a que cada uno representa un diferente sector social, con ellos se tiene la oportunidad de acompañar a lo largo de la serie diferentes perspectivas y ventanas que nos muestran el entramado del cual cada uno de nosotros somos parte.

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