Otra vuelta de tuerca, de Henry James




Escrito por: Diego Alberto Carrillo



El siguiente libro que comentaré es un gran ejemplo de lo limpio que llega un ejemplar a nuestras manos sin antes saber de las reseñas, comentarios o contextos provenientes que muchas veces sugestionan lo que está por leerse; por eso no es tan fácil en primera instancia hablar sobre un texto a otros justo para evitar "contaminar" el acercamiento. También es un ejemplo del riesgo que se emprende a la hora de adjudicarle expectativas innecesarias a un texto que si bien da señas de pertenecer a un género, no está obligado a cumplir dichas expectativas y pertenecer a lo que se está acostumbrado y deseoso de leer. En pocas palabras, también estuvo presente un brebaje innecesario de prejuicios  -de los que difícilmente se salva uno- a la hora de leer el libro.

¿A qué me refiero? Cuando adquiero Otra vuelta de tuerca de Henry James, conmigo tengo el conocimiento de que es hermano de William James; el notable y referente filósofo y psicólogo estadounidense. En automático deduzco que Henry no es un individuo cualquiera. Que si se decidió por la literatura y gracias a los recursos que obtuvo para sus estudios al igual que su hermano (ambos estudiaron en Harvard), algo aportó a las letras. Por otro lado, desconociendo sus obras como tal porque mi atención se encontraba en otros asuntos, este libro me sorprende en un inicio porque pertenecería al género de terror y ahí fue mi perdición: escucho 'terror' y en automático pienso en H. P. Lovecraft o Edgar Allan Poe.

A partir de ahí, una parte de mí, mentalmente hablando, decidió elevarlo y hacerlo competir banalmente con esos dos y ver de qué fue capaz a la hora de haber escrito un libro perteneciente a grandes rasgos a un género que Lovecraft y Poe encabezan por mucho; aquí la expectativa traicionera. ¿Y qué fue lo que me encuentro? Una historia que va sobre una institutriz que es contratada para el cuidado de un par de hermanos que viven en una lujosa casa en las afueras de la ciudad. Ya con sólo decir 'institutriz', inmediatamente uno puede ubicarse en el tiempo y comprender que se irá hasta el siglo XIX (publicada, por cierto, en 1898). La historia inicia con un recurso bastante atractivo para la época en que es empleado. Eso brindó en su momento el interés suficiente sobre la historia a leer porque es justo ahí donde se dice que se está a punto de contar algo "terrible".

La institutriz conforme se va haciendo cargo de los niños, además de encariñarse con ellos, se percata que tienen conductas muy poco habituales, al grado que comienza a preocuparse por ellos y a descubrir cosas que nos van adentrando al terreno de lo sobrenatural y hasta de la locura. Sin embargo, me llevé una decepción por el final. Por obvias razones no diré en qué termina o más detalles porque prefiero recalcar en invitar a que lo lean y saquen sus propias conclusiones para después comentarlo; esto es lo que sencillamente necesita salir tras la lectura (o la película, según sea el caso).

Retomando el punto del final del libro, si bien me decepcionó, terminó siendo una lección personal de no adelantarme a partir de ese momento con cualquier libro -y con cualquier cosa-. Antes de sentarme a redactar esto, encontré algo que me dejó con la boca abierta. Resulta que esta obra es de las más notables del autor y de los grandes referentes de la novela gótica. Pero no sólo eso, sino que justamente su final ha sido objeto de múltiples interpretaciones por una basta cantidad de académicos. Por si fuera poco, tiene más de cinco adaptaciones al cine -decir 'cinco' es decir poco-. Netflix en 2020 sacó otra serie basada en el libro y digo otra porque tampoco a sido la primera que se lleva a cabo por ello. Y para rematar, hay una ópera dedicada y basada en esta obra.





¿Por qué la sorpresa? Porque justo uno de los libros que no me gustó en lo que va del año -o quizá el único-, tiene detrás todo ese homenaje y la clara influencia en lo que actualmente conocemos del género. Semanas después de que terminé la lectura y mucho antes de enterarme de lo anterior, recapacité mi disgusto y llegué a la conclusión de que el libro tiene el mérito de ser de los primeros o el primero como tal que introduce los elementos utilizados en la narrativa para generar el suspenso e intriga deseados; novedosos para su época. Y resulta que para los que saben, esos y más son sus méritos.

Así que, para cerrar, únicamente les puedo decir que lo que se puede esperar de este libro es que es algo pulcramente escrito y que si ese final es ambiguo, no lo es porque se le acabaron las ideas a James. Más bien, es así porque tiene una irresoluble intención a la fecha. 

¿Ustedes qué interpretación tendrán del final o de la obra en general? O mejor dicho, ¿qué experimentarán tras su lectura?

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