Spider Man: No way home
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
No es complicado deducir ni comprender el "hype" o las altas expectativas que se tienen para con una película que retoma un personaje que ya ha tenido oportunidad de ser llevado a la pantalla grande en diversas ocaciones. La "cultura" que se ha gestado de exigir o demandar entretenimiento a quienes la producen complica la apreciación previa que en términos cinematográficos o a lo que aquí se pretende darle importancia, y una vez más un largometraje -uno que pertenece al género que lidera en tanto visualización, producción y recaudación-, es devorado por el monstruo bípedo conformado porcrítica-público.
El contexto narrativo es de suma importancia para poder comprender qué es lo que se ve. En las adaptaciones de Sam Raimi tenemos a un Spider-Man que surge como una propuesta fresca ante el cine de aquellos años donde los efectos especiales comenzarían a cobrar un factor importante para la posteridad y que justo lograban el impacto con el que fueron diseñados. Con ello, también tiene consigo a la nueva generación de actores hollywoodenses -en conjunto con otro puñado de actores veteranos, claro está-, que si bien se hace una revisión de sus respectivas carreras, tienen películas interesantes donde se pueden apreciar sus dotes artísticos. En contraste con la ya costumbre que se tiene a lo que Marvel Studios produce, la trilogía de Raimi está ambientada en una época donde no se estaba acostumbrado a ello en lo absoluto y que bebe directamente de una tradición narrativa donde se le impregnan profundidad y motivos suficientes a sus personajes para que se desenvuelvan en su trama.
Es decir, ¿un individuo común que es mordido por una araña genéticamente modificada, la cual por ello le termina brindando habilidades súper-humanas y que a la par, otro sujeto también es modificado bajo otras circunstancias y se termina convirtiéndo en el villano del primero? ¿En qué momento nos habríamos de imaginar que se hiciese una película con esa trama y sus derivados? ¿Cómo hacer una trilogía donde se introducen más villanos y que todos se sientan igual de humanos pese a sus motivaciones? De estas películas ya se ha dicho mucho, pero el punto a remarcar aquí es la visión que con Raimi se tiene de Spider-Man (Peter Parker) y los aspectos que se tenían que considerar en aquel entonces.
Lo que Marc Webb realizó en sus dos películas con el personaje no es cosa menor. Sabemos que el cine evoluciona a pasos agitantados desde su creación y en este caso no es la excepción. Sony, una compañía que de sobra se sabe se dedica a producir tecnología audiovisual y más, a modo de estudio cinematográfico y en conjunto con otros estudios, sacó la casta y dijo (imaginemos): "produzco tecnología de alta-gama (para los estándares de 2012 y 2014), ¿por qué no hacer una película con esa tecnología y con un personaje que se presta para darse vida en estos términos y sea un sello de nosotros?". Y así tenemos The Amazing Spider-Man y The Amazing Spider-Man 2: Rise of Electro.
Depurando las semejanzas argumentales en tanto los efectos especiales y el talento actoral (Andrew Garfield, Emma Stone...otra nueva generación), recalco el debraye que en términos prácticos se decidió hacer para estas nuevas adaptaciones y así también recalcar que el director que se encargó de hacerlas impregnó su visión particular del personaje, su entorno y sus villanos. Webb brinda un Peter Parker con aspectos que con la trilogía anterior no se pudieron apreciar (sin hacer menos a la otra, por supuesto) justo para saberse distinta y con ello dar a entender las interpretaciones que se pueden tener de un personaje de cómic que al ya haber tenido vida en la pantalla grande, es más cinematográfico y humano que un simple dibujo.
Haciendo una elispsis referente a Marvel Studios, sólo para resumir, ubiquemos al "nuevo" Spider-Man: sencillamente pertence a un mundo donde existen personajes de la talla de los Vengadores en donde están integradas más de veinte películas. Es decir, ya hay historias, planetas y dimensiones enteras desarrolladas en donde un personaje que se columpia en edificios era muy complicado integrar y que lograse resaltar ante ese grupo de súper héroes. Ya decir que esas veinte películas casi casi conforman una sola, es inconcebible y ambicioso a nivel industria. Se haya logrado bien o mal, es lo de menos, lo importante aquí es que pese existir de grandes personajes, todos ellos se encuentran incertados en una trama que los rebasa pero que a su vez los hace intervenir en ella de lleno. Dicho esto, los planes de Marvel Studios es seguir haciendo dinero bajo este esquema, con el reto de evolucionar bajo su propia fórmula.
Sí, nos brindan otra interpretación de Peter Parker, aún más joven que las anteriores porque piénsenlo, ¿a quién se dirige esto principalmente y más si más que Marvel Studios, es Disney quien dirige los hilos? Pues a un público sumamente jóven, entonces ¿cómo darles -desafortunadamente- una historia complicada y descabellada a quienes quieren verse representados como los nuevos Spider-Man? También nos brindan y nos brinca más a aquellos que crecimos con las primeras películas, a un Peter Parker apadrinado y guiado por nada más y nada menos, por el genio, millonario, playboy, filántropo Tony Stark. Muy lejos de un "original" Peter Parker, ¿no? Pero insisto, este nuevo Peter es una pieza introducida al mundo donde ya tienen años de vida Iron Man, Capitán América y otros. Comprendo lo complicado que fue entrelazar los guiones individuales en el guión alfa que eran Infiniti War y Endgame (y por comprender, no estoy disculpando las cosas absurdas e innecesarias que se han visto).
Spider-Man: No way home no deja de ser un producto meramente hiper-mercantil, pero es una especie de homenaje a los antecedentes que el personaje tiene en la pantalla grande y la oportunidad de ver en una sola, los estandartes de las dos visiones anteriores. Eso creo es la magia del cine en términos generales y que es aplicable y se puede apreciar en esta película. Si en 2002 dos nos preguntabamos si era posible una historia de un hombre que cuelga de los edificios con telarañas, ahora tuvimos la oportunidad de preguntarnos si era posible conjuntar todas las visiones bajo una sola. Muchos dicen que tenían la oportunidad para explotar con todo los elementos que tenían a su disposición, pero hay que entender que si de por sí era complicado introducir a Tom Holland con los Vengadores, era todavía más introducir a Andrew, a Tobey y sus respectivos villanos ante la visión de Marvel Studios.
¡Nos dieron la oportunidad de verles una vez más, de cerrar ciclos con ellos y sus némesis-amigos y de reinvindicarlos! ¿Qué más queremos? Recordemos que se viene la locura esa del multiverso que tienen preparada y por eso Bennedict Cumberbatch está ahí para recordárnoslo. Además, al final esta película sirve de transición para dejar todo este peso que se tenía encima de los otros spider-man y Vengadores, para ahora sí abrir paso al nuevo Peter Parker de esta generación -recordemos la escena final-. Y aquí no tiene cabida Spider-Man: Into the Spider-verse y su secuela porque sabemos que es sumamente un punto y aparte.
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