El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon

 



Escrito por: Diego Alberto Carrillo



"Pasaban 7 minutos de la medianoche. El perro estaba tumbado en la hierba, en medio del jardín de la casa de la señora Shears. Tenía los ojos cerrados. Parecía estar corriendo echado, como corren los perros cuando, en sueños, creen que persiguen un gato. Pero el perro no estaba corriendo o dormido. El perro estaba muerto".


¿Existen lecturas diseñadas para descansar el cerebro justo de una considerable saturación de ellas? Ese fue el argumento con el que el libro al que estará dedicado este escrito, llegó a mis manos.

Mark Haddon, escritor, ilustrador, guionista, pintor y profesor inglés -nacido el 28 de octubre de 1962, en Northampton, Inglaterra-, es el responsable de escribir una historia sumamente conmovedora. El curioso incidente del perro a medianoche (2003) me recuerda al ya clásico y eterno libro que en su dedicatoria manifiesta una disculpa a los niños por dedicarlo a una persona mayor y que nos hace recordar que "lo esencial es invisible para los ojos". Aún así, pese a su disculpa, Antoine de Saint-Exupéry aclara que El principito (1943) pese a que la persona a la que está dedicado este libro ya es alguien mayor, dicha persona alguna vez fue niño y es por eso que cambia la dedicatoria para ahora hacerla a esa persona cuando era niño.

Haddon en este caso, nos narra la historia de un niño que justo está en la delgada línea que lo separará de su infancia para convertirse en adolescente. Christopher, quien ademas es una persona que tiene el síndrome de Asperger, es testigo de que el perro de su vecina se encuentra muerto y ese hecho le genera un conflicto difícil de no darle importancia. Al percatarse de que nadie hará nada al respecto, decide llevar a cabo su propia investigación como suele suceder en las novelas de su género favorito: las detectivescas.





"Me llamo Christopher John Francis Boone. Me sé todos los países del mundo y sus capitales y todos los números primos hasta el 7,507".

 

Su investigación es el motivo-pretexto que sirve no para adentrarnos exclusivamente en la "historia de un niño que padece de equis padecimiento mental". Más bien, es tan sólo el boleto de entrada para ver lo que aparentemente los adultos ya tienen claro en sus vidas por medio de un pequeño que ve lo esencial del mundo sin depender de sus ojos. Mark, teniendo una prolífica carrera como escritor de libros infantiles, hace uso magistral en esta historia del lenguaje que para todo niño es claro, en este libro que claramente no es para niños.

Tal vez El curioso incidente del perro a medianoche fue escrito con intenciones de relajar el cerebro y dedicado en masa a aquellos que viven su tiempo adentrados en textos cientifico-matemáticos, -otro argumento con el que fui convencido para leerlo-. Por eso la razón de crear un personaje que le gusta hacer ejercicios aritméticos en su tiempo libre para relajarse. Pero lo que no me cabe duda, es que más que parecerse al texto de Saint-Exupéry, la historia de Christopher trasciende las barreras de lo meramente literario para hacernos conectar con un horizonte interno tristemente olvidado. El final tiene ese poder de tocar y desvanecer considerablemente aquellos asuntos propios que tenemos enterrados.




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