Camille Claudel 1915
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
Las ventajas que el cine proporciona para ser apreciado con mayor amplitud y profundidad a la vez, es la facilidad con la que puede verse de nuevo una película por una segunda vez o más. Digo facilidad en comparación de una reelectura en términos de tiempo, a menos que uno sea de aquellos lectores vorazes. Ahora, cortar de tajo el historial de visionado pasando del cine de Hollywood a un cine francés que ni banda sonora tiene de fondo, puede resultar abrupto para ese apetito que bien ese cine hollywoodense se ha encargado de fomentar y alimentar para las masas. Por eso a Camille Claudel 1915 de Bruno Dumont (disponible en Amazon Prime) tuve que verle dos veces y el resultado es totalmente satisfactorio.
Este largometraje se centrará en parte de la vida de la excepcional escultora Camille Claudel -nacida el 8 de diciembre de 1865 en una región del norte de Francia-, específiamente en la época en la que es internada a sus 48 años en el manicomio de Montdevergues en Vanclause en el sur de Francia, tras haber llevado diez años recluida en su estudio en París por problemas mentales y por el fallecimiento de su padre (quien en ese lapso de tiempo se encargó a que no se le internara). La recreación de estos eventos, se basaron en la correspondencia de Paul Claudel (hermano menor de la escultora), en los informes médicos y en la correspondencia de Camille de aquel entonces.
En los minutos en los que transcurre la película, acompañaremos a la escultora interpretada por la ganadora del Oscar a mejor actriz de reparto en El paciente inglés (1996), Juliette Binoche quien inmediatamente no se andará con rodeos y nos mostrará la total disposición con la que se entregará al personaje. Lo interesante y en gran medida sofocante aquí, es que no sólo estaremos internados unos días con Camille, con su agonía, su depresión y su paranoia por ser envenenada, sino que también veremos presentes y recorriendo los pasillos a pacientes reales. Esto no por morbo, hace que la película tenga un matiz más creíble pero también es una ventana para mostrar la crítica hacia el abandono y los juicios que se emiten hacia estas personas desde esa época hasta hoy en día.
Esperanzada a salir algún día de ahí y de pasar el resto de su vida en casa junto con su madre, Camille recibe la noticia de que su hermano Paul le irá a visitar, y es él quien encarnizará el otro protagonista en esta trágica historia, ya que podemos ver cómo se justifica en sus creencias y sentimientos religiosos para pensar de Camille como alguien que "está pagando" lo que pocos pueden soportar cuando se habla de genio y sensibilidad. Y también se vale de estas ideas y sentimientos para decidir que Camille se quede internada el resto de su vida hasta el 19 de octubre de 1943 a sus setenta y ocho años, pese a las súplicas que ella misma le manifiesta. Él sólo le visitaría diez veces en todo ese tiempo.
Actuación de primer nivel, una locación y fotografía espectacular, referencias hacia las restricciones que Camille tuvo de no poder esculpir en su estancia en el manicomio. Hay también referencias hacia aquella relación entablada con Auguste Rodin de quien aún le llora pero que a su vez odia teniendo presente en sus pensamientos que él conspiró en contra de ella para hacerse de su taller y su obra por temor a ser mejor que él, encerrándola en el manicomio. ¿Qué es verídico o no tanto en las verisiones oficiales como en la película? No hay claridad en el caso, desgraciadamente. Sin embargo, lograr recrear esos tristes eventos con sólo informes médicos y correspondencia para así rememorar a esa maravillosa artista y tenerla presente en nuestra memoria, es lo que habría que reconocerse.
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