Los Terranautas, de T. C. Boyle
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
En esta ocasión, sacaré un poco los colmillos. ¿En qué clase de mundo propio vive uno, que en el que realmente se vive han pasado eventos importantes y accidentalmente se sabe de ellos? Ciertamente no se nace sabiendo todo y mucho menos tiene que saberse cada evento mundial como si de un inventario se tratase. Digo 'en qué clase de mundo vive uno' porque veinticuatro por veinticuatro cualquiera se la ha de pasar rumiando sobre lo que cree que es el mundo y lo que cree saber de él. Es hasta que alguien interviene y te dice "mira, algo me dice que este libro te va a gustar", cuando se logra una desconexión del mundo propio y puede darse el caso de asombrarse e interesarse en algo que no se encontraba en el auto-radar y que desconocía del mundo exterior al suyo.
Nos desaconsejaron tener mascotas; y, ya puestos, ni maridos ni novios, y lo mismo valía para los hombres, ninguno estaba casado, que supiera. Creo que en el Control de Misión habrían estado más contentos si tampoco hubiésemos tenido padres ni hermanos, pero todos los teníamos, a excepción de Ramsay, hijo único cuyos padres habían muerto en una colisión frontal cuando esta en cuarto grado.
En el desierto de Arizona en 1994, será el escenario en donde se desarrollará la historia de un grupo de científicos especialistas en su campo, exageradamente selecto basado en estándares que sólo la ciencia y otras instituciones -como la NASA, por ejemplo-, pueden implementar, y que tienen como misión algo que nunca antes se había planteado y planificado, pero que dicha misión es producto o consecuencia de lo que conocemos como la carrera espacial entre Estados Unidos y la anteriormente Unión Soviética: confinarse dos años en una cúpula para simular cómo sería vivir en otro planeta en caso de lograrse una colonización planetaria.
Con eso es argumento más que suficiente para generar el famoso "gancho lector" e interesarse de lleno en leer el libro. Además de ser una historia verídica. Otro punto a su favor (y no es promoción), es la calidad de libro impreso en el que se iba a vivir la experiencia. La portada resaltaba por mucho a costa de otros a su alrededor en el exhibidor. Por morbo y adicto a generar expectativas, de inmediato empiezo a llenar los huecos imaginarios para recrear escenarios del libro en donde el suspenso estaría latente página tras página. Incluso, Los Terranautas de T. C. Boyle en la versión de editorial Impedimenta, contiene su propio separador estetizado con la portado del libro. Una belleza de libro en este sentido.
Sin embargo, al leer la historia, el peso del argumento principal, pierde justo eso: peso. Se convierte en todo un embrollo de triángulos amorosos, porque ni siquiera se centra uno. Sino que suceden demasiados y lo que pudo ser algo sumamente intrigante, termina por convertirse en una telenovela de casi seiscientas páginas. Incluso me vuelve a resultar exagerada la expresión con la que a modo de marketing, adjuntan en las contraportadas de los libros:
"Su dominio del lenguaje recuerda a Joyce y a Pynchon; su imaginación, a Irving y a García Márquez" (L. A. Times).
Demasiados nombres importantes para colocarlos a lado de Boyle en este caso.
Ahora, quisiera aclarar algo para ir concluyendo. No voy a negar la exquisita conjunción entre la ficción narrativa y los datos científicos y biológicos que se tuvieron que plasmar en el texto para dar solidez a lo que se está contando. Vaya que es disfrutable leer cada aspecto que se aborda para explicar, por ejemplo, por qué era de suma importancia, de entrada, no interrumpir el aislamiento de dos años por mucho que hubiese una emergencia dentro de la Ecosfera 2. (O Biosfera 2, dependiendo la traducción. Se llamó así porque la Ecosfera 1 es el planeta Tierra). Incluso me la imaginé totalmente distinta a como realmente es. Tampoco voy a negar que abordar el factor humano visto desde las distintas perspectivas de los personajes, fue crucial para hacer notar que ese factor no estaba calculado dentro de las variables del experimento y que fue crucial en el fracaso del experimento. Porque sí, fracasó.
Actualmente la Ecosfera 2 la usa una universidad para estudios de índole climático. Tras otra serie de intentos por lograr un éxito con la misión, todo fue de mal en peor. No obstante, la invitación que les hago es más a ignorar mis palabras y a acercarse a esta obra y a su autor...a esta historia. No es poca cosa que una editorial como Impedimenta se haya tomado la molestia de invertir en publicar Los Terranautas, sino que lo ha hecho con más títulos del autor: Una libertad luminosa, Música acuática, Las mujeres y El pequeño salvaje. No dudo que apreciarán aspectos y detalles que pasé de largo por enfocarme en lo que escribí en párrafos anteriores.
De las anteriores historias comentadas aquí me interesa saber su opinión, pero de esta un poco más porque curiosamente no me quedo satisfecho con la mía. Así que, lean los embrollos de estos terranautas y ya discutiremos en lo que queda de la Ecosfera 1.
| T. C. Boyle |
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