Mi año de asesino, de F. C. Delius



Escrito por: Diego Alberto Carrillo



Fue el día de San Nicolás, al anochecer, cuando recibí el encargo de asesino.


Por un momento cuando me cruzé por primera vez con este libro, se encendió un intenso deseo de leerlo porque ya al encontrar la palabra "asesino", en automático el interés por este tipo de historias desplaza a cualquier otra, rememorando así cualquier best-seller, serie, documental o película que represente un caso de este estilo. Encontrarlo en el librero de literatura universal conllevó a considerarlo como un predecesor al puro estilo de Edgar Allan Poe, Quiroga o Guy de Maupassant. Incluso el inicio del texto ya da a entender que va seria la cosa y que se podría uno adentrar a un nuevo terreno de locura pura. Pero resultó algo totalmente distinto.

Nacido en Roma, el 13 de febrero de 1943 y fallecido para mi sorpresa el pasado 30 de mayo de este 2022, Friedrich Christian Delius, fue un escritor absolutamente alemán en todo el sentido de la palabra. Se doctoró en literatura alemana, trabajó como editor para la editorial Klaus Wagenbach y paralelamente se dedicó a escribir en lo que llegó a escribir más de 35 libros incluyendo obras de poesía. Esto le valió el llegar a ser reconocido y distinguido en Alemania por diversos premios de gran categoría. La labor que le destacan es que se dedicó a profundizar, expandir y a criticar la literatura alemana del siglo XX. Trabajo que le llevó a pertenecer a un círculo intelectual llamado el Grupo 47, al que pertenecieron y colaboraron autores como Heinrich Böll, Günter Grass, Hans Magnus Enzensberger, entre otros.


F. C. Delius


En español por el momento se encuentran traducidas tres obras de F. C. Deliu, publicadas gracias a Sajalín Editores: Retrato de la madre de joven, El paseo de Rostock a Siracusa y el libro que en esta ocasión aquí nos reúne. Mi año de asesino trata sobre un estudiante de filosofía que reside en el lado occidental de la Alemania dividida tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, que al escuchar en la radio que acaban de absolver a un ex juez nazi responsable de más de 230 condenas a muerte, indignado, decide hacer justicia con su propia mano.



Una voz masculina y firme procedente del aire, del éter infinito, me azuzó; no fue un demonio, no fue un dios, sino un locutor que leía el parte y que, a través de una segunda pista de audio, me exhortaba, susurrándome al oído, a asesinar al asesino R.


 

¿Recuerdan que tras la expectativa previa que tenía del libro, posteriormente la historia se tornó en algo completamente distinto? Pues justo cuando este estudiante emprende la elaboración de su plan de asesinato, a la hora de investigar a este tal R., es dirigido hacia uno de los casos que este ex juez se encargó de ejecutar. Georg Groscurth es el nombre que se topa y descubre que este individuo fue un respetable médico y uno de los fundadores de la Europäische Union (Unión Europea). Organización clandestina que buscó restablecer el orden democrático en alemania, destruyendo así el creciente fascismo que se dispersaba por toda la región. Este grupo llegó a brindar ayuda a algunas personas perseguidas por el Reich y también realizó algunas misiones de sabotaje a lo largo de toda la II Guerra Mundial.

La trama apenas arranca porque aún cuando Groscurth es delatado a la Gestapo y ejecutado en 1944, su esposa, Anneliese, entra en escena y nos vemos transportados a la otra parte nada grata de esta novela. Esta mujer, décadas después termina siendo acosada por la República Federal Alemana (la misma que liberó al juez R.), al grado de acusarle de simpatizar con el lado comunista del país y de difamar con argumentos y pruebas absurdas la labor que ella junto con su esposo realizaron al pertenecer a la Unión Europea. Porque sí, ella no fue simplemente una compañera de Georg que le brindó apoyo moral mientras participaba en la resistencia, sino que fue un miembro activo que hombro con hombro realizó actividades importantes dentro de la misma, además del servicio que prestó como la enfermera de vocación que era.

F. C. Delius en esta novela nos regala la posibilidad de adentrarnos a una Alemania que difícilmente es posible de percibir en esos años complicados mientras se re-estructuraban en tiempos de la Guerra Fría. Tan sencillo es el argumento de señalar y a su vez de criticar a un país que en vez de asumir un nuevo comienzo social, cultural y hasta legal, prefirieron dejar libre a un agente nazi, justificandose en meros tecnicismos de orden constitucional. Debo advertir que Mi año de asesino no es un libro fácil de leer, que claramente no es un libro como los que John Katzenbach o Joël Dicker escriben. Pero si quieren leer un libro sobre estos temas, en donde se nota la dedicación y la rigurosidad que se llevó a cabo para investigar y escribir sobre esto, es la novela adecuada.

La historia de Georg y Anneliese fue real, y resulta conmovedor que alguien haya decidido dedicarles un libro para contar su historia sin afanes comerciales o mercantiles. Mientras tanto, si de finales inesperados hablamos, Delius acaba su novela de una manera justa y hasta casi poética dandole total sentido al título de su libro.


Georg y Anneliese Groscourth en 1938


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