Un susurro en la oscuridad, de Louisa May Alcott

 




Escrito por: Diego Alberto Carrillo



Es momento de hablar brevemente de un libro que nuevamente pertenece a un autor (o en este caso autora) que se le conoce más por una obra que por el resto de sus títulos escritos. En esta ocasión, la invitada aquí es nada más y nada menos que Louisa May Alcott, escritora de la famosísima novela Mujercitas (1868) que ha sido llevada a la pantalla grande en más de una ocasión. Y la historia de la que les voy a platicar es una que llegó a mis manos de manera aleatoria nuevamente, titulada: Un susurro en la oscuridad.



"Mi petulancia parecía divertirlo, y me di cuenta de que me estaba sometiendo a un escrutinio tan agudo como lo había sido el mío; mas yo lo soporté con una sonrisa, pues mi vanidad se vio satisfecha por la aprobación que el brillo de sus ojos atestiguaba. El evidente interés que mostró a partir de entonces, por cuanto yo decía y hacía, era adulación suficiente para una jovencita, consciente de sus encantos, que deseaba poner a prueba su poder."


Publicado en 1877, A Whisper in the Dark en su título original en inglés, es un relato de apenas 80 páginas (al menos en la edición en español a cargo de Hermida Editores). En cada una de ellas está escrita la historia de Sybil, una joven de apenas 18 años recién cumplidos que para en aquel entonces en el siglo XIX, ya se le podía considerar una mujer como tal; lista para contraer matrimonio. Justo esta "costumbre" es la que servirá de contexto y punto de partida para desarrollar lo que en apariencia podría ser una historia menor o de escasa intriga, pero no es así en lo absoluto.

Su tío, personaje crucial en toda la novela, es quien se encargará de llevarnos a una serie de circunstancias torcidas. En principio se muestra ante Sybil como un tío cariñoso, respetuoso y protector de su integridad e intereses. Incluso él es consciente del próximo matrimonio que tendrá Sybil y se ha encargado de la mayoría de los preparativos para ello. Sin embargo, su tío esconde un profundo y quizá hasta obvio secreto: está enamorado de ella y no repara demasiado en hacerselo saber a Sybil.


"Mi tío era un hombre atractivo, con todo el refinamiento que da la vida en el extranjero fresco aún en él; y sin embargo, no fue ni su postura ni su elegante serenidad lo que más me atrajo, pues mi ojo inexperto vislumbró algo severo y sombrío tras de esos encantos."

 

Ya se imaginarán el disparate que se suscita a raíz de esta declaración, pero la cosa no queda ahí sino que viene el primer giro de tuerca. Al recibir un rechazo por parte de Sybil, el tío lleva a cabo el plan alternativo que tenía a la mano en caso de que sucediese tal situación: manipular a Sybil al grado de hacerla quedar como una "loca" y recluirla posteriormente en un manicomio. A estas alturas la claustofobia, el pánico y la desesperación se manifiestan en todo su esplendor. Mínimo dos giros de tuerca se presentan en la historia, haciendo que se asentúen las emociones que acabo de mencionar y quizás otras más.


"Arrebatada al fin a aquel sueño sin sueños que me retenía, me sorprendió encontrarme en la cama, con el brillo de la luz diurna espiando a través de las cortinas. Recordando que había decidido salir temprano esa mañana, me levanté de un salto, di un paso, y...en eso me sentí traspasada por un sentimiento de horror: ¡pues aquella habitación no era la mía!"

 

De hecho, me atrevo a decir que hay una escena en el libro que me recordó muchísimo a otra pero de una película muy famosa, de la cual me atrevo a decir que puede ser una referencia directa: V de Venganza. Así que, si desean averiguar a qué me refiero, con énfasis descarado recomiendo absolutamente esta lectura y es maravilloso saber que en aquellos años ya se escribían historias como esta.


Louisa May Alcott


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