Rebelión en la granja, de George Orwell




Escrito por: Diego Alberto Carrillo




"El Hombre es la única criatura que consume sin producir. No da leche, no pone huevos, es demasiado débil para tirar del arado, es incapaz de correr lo suficientemente rápido para atrapar conejos. Sin embargo, es el señor de todos los animales."


Si hay un libro -y por supuesto todo un catálogo- del que se ha hablado hasta la saciedad, es sin duda Rebelión en la granja de George Orwell. ¿Qué podría decirse al respecto entonces? Sencillo. Más que ventaja o semejante, si algo ha ido caracterizando a este espacio es esta capacidad de asombro, sorpresa o inocencia casi como cuando un niño conoce algo por primera vez. Y gracias a esta capacidad, es posible que una historia que se concibe como lectura imprescindible o clásico obligado a tener en un librero -y futura biblioteca personal-, es como puedo comenzar a decir que más que lectura obligada e imprescindible, este texto poseé una prosa y un sustrato original e insuperable.

En este caso, el saber de la existencia de este libro se rememora aproximadamente desde tiempos en los que se estudió la preparatoria; específicamente en estas clases en donde se hablaba de un tipo de historia de la literatura y esas veces que entre compañeros en los pasillos de vez en cuando parecía que pasaba de boca en boca. Para muchos -de mi generación como quizás para generaciones pasadas cuando eran jóvenes- leer este libro de Orwell era sinónimo de 'rebeldía intelectual'. Si se requería un referente para inspirar o motivar dicha rebeldía floreciente, en pos de la conciencia que se estaría adquiriendo poco a poco respecto a temas sociales y políticos, era claro que uno de los primeros pasos a seguir era leer la historia de cómo los integrantes de una granja se rebelan contra sus amos para así asumir el control de su entorno y de sí mismos.

Aparentemente, el argumento es muy sencillo y el título del libro por sí mismo otorga ya una idea de lo que trata como tal. Cuántas veces no oí decir de personas -y aquí me disculpo por la espuma que saldrá de mi boca- que se notaba que jamás han leído este texto y todo por ganar puntos en su ligue dándose aires de "rebeldes intelectuales", que decían la vulgar sinopsis como la que acabo de escribir hace unos instantes (pero aún más vulgar) y que de este libro proviene aquella famosa expresión de que a los policías se les llame "cerdos". Si tan sólo esos individuos tuviesen noción de lo que decían, sabrían que los verdaderos policías en la historia estaban representados por otros animales.

La anterior rabia catártica no sólo tiene esa función, sino que la tiene para ilustrar un punto que puede conectarse con la trama de la obra de Orwell. Me refiero que al no sólo haber escuchado en una ocasión la "táctica" de ligue del párrafo de arriba, y después de leer el libro, esto me hizo pensar en cómo los rumores, la idea que se tiene sobre las cosas o la información a la que se tiene acceso, la manera en que se accede a ella y de quienes proviene...respecto a todo este conglomerado de temas no solamente ya no se habla, más bien ha llegado a niveles insospechados al grado de que cada quién circula por sus vidas con la información que cada quién con su capacidad ha asimilidado, quiere poseer y le han filtrado.

¿Y la conexión con la obra donde queda? Pues bueno, para no arrebatarles la sorpresa de quién asume el mando de la rebelión en la granja y arruinarles escenas de la trama, únicamente les puedo decir que estos "líderes" asumen el control de lo que les hacen saber al resto de los animales para beneficio de "la causa", aprovechando el particular hecho de que ninguno de ellos sabía leer o escribir; con excepción de ellos y otro animal que por su edad, mantuvo una postura pasiva pero crítica. (¡Qué importancia tiene la alfabetización!).

Así como este ejemplo, existen muchos en los cuales cabe mencionar la también sorpresa que generó su lectura por la poderosa vigencia que tiene este libro en la actualidad. Ahora más que nunca incluso. Cuando se publicó esta historia en su respectiva época, comprenderán, adivinarán y hasta obviarán en que fue duramente criticada y censurada por parte de alguien que con aparente incongruencia no tendría por qué haber adoptado dicha postura. 

El prólogo del libro escrito por el mismo Orwell y que viene incluído con la historia -o al menos en la edición en la cual tuve la oportunidad de leerla-, es sumamente revelador sobre las intenciones que tiene al haber escrito dicha historia, pero además reveladora para intentar profundizar en su contexto (que se sigue pareciendo demasiado al nuestro) y en el pensamiento de alguien que en definitiva no se tiene que obviar ni considerar como un escritor más que escribió otro clásico más. Y en términos artísticos, el final de este libro es uno de los más bellos que he leído y no porque necesariamente culmine felizmente.


George Orwell (1903-1950) 


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