La librera de París, de Kerri Maher
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
Ha resultado inevitable no dejarse cautivar por historias que tengan que ver con el trabajo u oficio que se desempeña día a día. Al tener la fortuna de trabajar en una librería, lugar que ha hecho posible que se sigan descubriendo las historias que se han expuesto aquí (así como el obtener los recursos económicos para invertir en este espacio), ¿cómo no llenarse de curiosidad sobre un libro que hable sobre alguien que desempeñó la misma labor que uno realiza actualmente, sobre una legendaria librería y sobre unos legendarios personajes? ¿Cómo no resultaría conmovedor que leer por primera vez un libro de Navona Editorial tenga que ver con lo anterior?
La librera de París es la historia a simple vista de la librería Shakespeare & Company situada justamente en la capital francesa y de su fundadora Sylvia Bleach. Pero si estos elementos no son suficientes para causar intriga sobre esta historia, no omitiré el corazón y puente que une estos dos hilos. Este libro a su vez trata sobre la edición y publicación del Ulises de James Joyce, la obra cumbre y prohibida del siglo XX. Sí, están leyendo bien. Sylvia Bleach fue la editora de ese libro, de ese autor y la Shakespeare & Company fue la responsable de ser la primer casa en proporcionarle la posibilidad de ser publicada.
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| Sylvia Bleach y James Joyce |
Retrocediendo un poco en el tiempo, la historia nos traslada a la París de los años 20 del siglo pasado. Una época que ciertamente acababa de atravesar lo que se conoció como la Gran Guerra (I Guerra Mundial), pero que a su vez, lejos de ser sólo una capital europea y francesa, se trataba de una capital donde se reunirían y florecerían toda clase de artistas que nos podríamos imaginar. Si existió un lugar en el que desde escritores, músicos y hasta pintores se les podía encontrar en cada rincón, inmersos en un aura y luminosidad casi mágica, ese lugar fue París.
Con ese destello cautivante es con el que crece Sylvia gran parte de su vida hasta que por fin tiene la oportunidad de visitar aquel maravilloso lugar del que tanto había oído hablar a su madre. En el transcurso de su primer visita es como conoce a dos espléndidas mujeres que eran dueñas de una librería, pero que tenía la particularidad de que en ella se citaban algunos de los escritores emergentes de la época. Sylvia al enamorarse de este ambiente y tras emprender un periodo de voluntariado en la Cruz Roja que le sirvió para aterrizar sus deseos, decide regresar a París con la misión y el objetivo de abrir una librería.
La diferencia de la suya respecto de la que se inspiró es que ella vendería libros en inglés, convirtiéndose así en la primera librería en ofrecer no sólo títulos en ese idioma, sino obras de autores ingleses y estadounidenses en su idioma original, que como bien saben y más en aquella época, no eran cualquiera los que estaban predominando el horizonte literario. Walt Whitman es de entrada el escritor de cabecera de quien Sylvia se sirve para inspirarse en las páginas de Hojas de hierba, ¿y cómo no acudir a ese texto y tener suficiente para elevarse a allturas insospechadas?
No olvidaré omitir que este emprendimiento no es producto de una mera romantización de materializar el sueño de muchos lectores o libreros de abrir su propia librería. Sylvia Bleach fue una estupenda lectora a lo largo de su vida, al punto de estar casi a la vanguardia de todo lo que se había publicado hasta el momento. Es decir, ella conocía casi -y digo casi porque en su totalidad sería imposible- todo lo ya escrito y literalmente estaba al día de todas las nuevas publicaciones. Un ejemplo de ello es que ella estaba al tanto del Ulises gracias a las publicaciones periódicas que tenía en una revista. Con su conocimiento como lectora, Sylvia intuyó que esa obra cambiaría a la literatura para siempre. Caso contrario a lo que opinaban en Estados Unidos, Inglaterra y demás países.
Para no extender innecesariamente esta reseña y empujarles a que lean este maravilloso libro, en términos concretos les puedo resumir o recordar lo que les mencionaba en un principio. Sylvia al fundar su librería en la París de aquellos años, tuvo el privilegio no sólo de conocer y publicar a James Joyce, sino que también pudo hacer lo mismo dentro de su librería (con la excepción de publicar) a Ezra Pound, Ernest Hemigway ¡y hasta F. Scott Fitzgerald! ¡¿Se imaginan?!
Sueños, ilusiones, anhelos, decepciones, ambiciones disputas...de esto y más trata la historia de Sylvia, la S&C y del Ulises. Un cariñoso y excepcional regalo y tributo a todo lo que conforma un libro.




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