Perfect Sense

 




Escrito por: Diego Alberto Carrillo



Desde el nacimiento mismo del cine, este ha sido utilizado como un medio para impregnar valores, ideales y moldes a seguir en la sociedad, llegando a existir una singular lista de películas que bien caen en el absurdo o descaro de propagar esos prototipos. Para el año de 2011, año en que se estrena Perfect Sense o Al final de los sentidos, bien podría sin problema pertenecer a esta lista y a un boom específico que hubo de este tipo de cine en aquel entonces y en años posteriores. Sin embargo, la posibilidad de que en gran medida esta película se desarrolle y concluya con grandes reflexiones sobre nuestra vidas, no tendría por qué ser impedimento de verla y dejarse cautivar por sus mensajes y paralelismos con nuestra realidad.

Esta es la primer reseña en la que incorporo el contexto en el cual aún seguimos sumergidos y menciono esto porque justo fue éste quien terminó proporcionando más significado al ver por segunda ocasión -en mi caso- esta película. Con esto se reitera que muchas veces nuestra circunstancia define nuestro ahí, proporciona significado a nuestro presente. ¿Y qué tiene que ver esto con la película? Pues que justamente trata sobre una pandemia de origen desconococido, que está asolando a todas las sociedades del planeta, que no logran definir cuál es la naturaleza de esta y que están muy lejos de encontrar una cura o al menos vacuna para enfrentar este problema sanitario. Y sí, en 2011 se estrenó esto.

¿Qué de diferente tiene a Contagio, Soy Leyenda o a cualquier otra película con una trama semejante? Pues que la propagación sí ha afectado a todos, pero no como para orillarnos de inmediato a un cataclismo y llevarnos al borde de un mundo post-apocalíptico. La otra característica que tiene esta historia es que conforme empieza a manifestarse esta enfermedad se empiezan a perder los sentidos uno a uno. No son todos de golpe. De hecho, justo en la pérdida de cada uno es como sirve de pretexto para desarrollar la historia e ir proporcionando los distintos escenarios para representar las reflexiones que girarán en torno a estas pérdidas.

Los protagonistas son Michael y Susan (Ewan McGregor y Eva Green). Él es un chef en un restaurante gourmet de la ciudad y ella es una viróloga que trabaja en un laboratorio importante. Casualmente el restaurante colinda con el departamento donde ella vive y es a través de su ventana como se conocen y empieza su aventura amorosa. No olvidé mencionar este factor romántico al inicio del escrito. Más bien, lo omití con una ligera trampa para evitar asustarlos y no sólo no lean esto, sino que no vean la película que pueden encontrar en Prime Video, pero donde también pueden ya verla en MUBI.





Entiendo que a veces se llega a ser demasiado exigente con este tipo de historias o que incluso pueden resultar exageradamente melosas. No les voy a mentir que en definitiva me robó unos sollozos cuando la vi por primera vez, pero eso es porque soy alguien ridículamente sensible ante este tipo de historias y más si proponen detalles nuevos y originales. Pero en esta segunda ocasión, ya un poco más tranquilo, ¿cómo no entregarse a la actuación de ellos, a las reflexiones concretas y al romance en sí mismo? ¿cómo no impactarse en ver a la gente de la película en la calle con cubrebocas como nosotros hasta hace no mucho, intentando recuperar o mantener a flote nuestras vidas y aquello que hacen que tengan significado para nosotros?




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