No he salido de mi noche, de Annie Ernaux
"Mi madre sufrió la enfermedad de Alzheimer a principios de los años 80. Finalmente tuve que ingresarla en una residencia de ancianos. Siempre que volvía de mis visitas, necesitaba escribir sobre ella, sobre su cuerpo, sus palabras, el lugar donde se encontraba. No sabía que aquel periodo me conduciría hacia su muerte, en 1986."
Les juro por lo que más quieran que me acerqué a leer en su momento este libro por el simple ejercicio aleatorio de leer algo pequeño -en cuestión de páginas- y de leer por primera vez un texto publicado por parte de la editorial Cabaret Voltaire. Nunca imaginé que meses después, la autora estaría recibiendo el Premio Nobel de Literatura en 2022.
¿Es merecido el premio? Honestamente, no entraré en debate porque este premio en sí está envuelto en demasiadas polémicas, que van desde premiados un tanto dudosos como lo fue el caso de Bob Dylan, premios rechazados como lo hizo Jean-Paul Sartre, autores que siempre lo esperaron pero jamás fue otorgado como pasó con Borges, etc. Otra polémica muy sonada es la de que este galardón se celebra con fines de impulsar una agenda política global o aquella en la que un autor con este premio no es sinónimo de calidad o maravilla literaria.
Más allá de lo anterior, la sorpresa no dejó de apabullarme porque No he salido de mi noche (2017) de la autora francesa Annie Ernaux, quizá pese a ser un texto menor dentro de su bibliografía, la historia que relata en cada página movió fibras internas que jamás creí abordarlas tan pronto y proyectarlas a mi vida concreta.
"Al hacer públicas estas páginas, las revelo tal y como fueron escritas, fruto del estupor y el trastorno que entonces sentía yo. No he querido modificar nada al transcribir aquellos momentos en que me quedaba junto a ella, fuera del tiempo, de todo pensamiento. Había dejado de ser la mujer que había conocido, que velaba por mi vida, y sin embargo, bajo ese rostro inhumano, por su voz, sus gestos, su risa, era mi madre, más que nunca."
La premisa, si es que hay alguna como tal, es que la autora en modo de diario, con tintes absolutamente autobiográficos, va relatando todo el periodo que fue atravesando a raíz de que su madre comenzó a padecer el síndrome de Alzheimer, el internamiento en un acilo y su respectivo fallecimiento. Incluso el título del texto está inspirado en una nota que Ernaux encontró suelta en la habitación de su madre; nota que la autora aclara que jamás comprendió su significado, pero que encerraba una oscuridad que describía todo el proceso vivído.
Las preguntas y proyecciones que despertaron este libro fueron las de cuestionarme qué podría hacer si llegase a vivir algo parecido con cualquiera de mis padres que aún viven y parece ser que se encuentran lejos de un padecimiento semejante. ¿Se está preparado para esto? Nadie está exento de esto. Ni yo mismo sé si correré esta suerte. Creo que nadie quisiera padecer en carne propia una situación de este estilo...Premio Nobel o no, lo que me hizo sentir y considerar este libro me duró mínimo dos semanas y cada que vuelve a mi mente esta historia, el abismo que manifestó vuelve a cobrar vida.
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| Annie Ernaux |


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