Los crímenes de la academia

 




Escrito por: Diego Alberto Carrillo




Empezaré esta reseña compartiendo y admitiendo que así como muchos tenemos actores y actrices favoritos, entendiendo que esto sucede gracias a que en la industria cinematográfica implica que existan rostros que sean los estandartes frente a su público, logrando así la fama internacional, uno de los míos es Christian Bale; nombre que está de más presentar, pero que de todas maneras destacaré su participación en películas como El maquinista (2004), El gran truco (2006), Imperio del sol (1987) -película que además de tener toda una producción que sólo pocos son capaces de manejar como es el caso de Spielberg, es sumamente sorprendente y curioso ver a Christian en un papel protagónico con tan sólo 12 años-, entre otras.

Así que sí, decidí ver Los crímenes de la academia (2022) por el sencillo pretexto de que Bale protagonizaría una nueva película. Misma que estaría ambientada en una época que en lo particular tengo un especial y profundo interés. Pero por si fuera poco, existe otra razón aún más poderosa y sumamente interesante que hizo darle prioridad a esta película por sobre todas aquellas que están en mi lista de pendientes: Edgar Allan Poe tendría un importante protagonismo en la historia -bueno, un personaje inspirado en él-, ¡pero cómo no emocionarse por esto!




De una vez les adelanto, que Poe o este personaje interpretado nada más y nada menos que por Harry Melling (actor que todo el mundo conoce por interpretar a aquel primo odioso y reprochable que le hacía la vida imposible a Harry Potter), es de lo más exquisito que tiene la película y me atrevo a decir que casi le "roba" la película a Bale por su excelente trabajo. Digo casi para calmar mis ánimos y para darle justicia a la actuación de calidad que en definitiva hace Christian; no es SU papel, pero definitivamente satisface su personaje detectivesco.




¿Y la historia de qué trata? Pues va sobre lo que el título de la película indica: sobre unos crímenes que suceden en una academia. Aquí a la traducción del título le falló lo creativo quizás porque su título original en inglés es The Pale Blue Eye, nombre homónimo de la novela escrita por Louis Bayard bajo la cual está inspirada la película que nos sitúa en el año de 1830 en la Academia Militar de los Estados Unidos en West Point, Nueva York. Es en dicha academia donde a raíz de un aparente suicidio que acontece en los alrededores del recinto, y donde comienza la investigación del ya retirado detective (Bale) al cual le solicitan encarecidamente que se encargue del caso.




La última razón que me hizo ver esta película es que pertenece al género detectivesco, del cual soy un adicto y que por motivos de abstinencia sana no atasco este espacio únicamente con historias de este estilo. Imagínense, esto se hubiese terminado llamando "Casos Post-créditos" o qué se yo. Dejando estas pavadas de lado, si buscan justo una historia detectivesca de época que no involucre a Holmes y Poirot, Los crímenes de la academia cumple y con creces puesto que la trama, lo frío de la ambientación, el tono poético y hasta satánico impregnado en ciertas escenas, los personajes y el giro de tuerca en el caso, son motivos suficientes para quedar más satisfechos con las dos horas y ocho minutos que tiene de duración la película.








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