Enferma de mí: prestigio por sobre de uno mismo
Escrito por: Diego Alberto Carrillo
Si The Substance (2024) tuviera una prima lejana, sin duda sería esta película. Y digo prima-lejana con dos sentidos concretos:
'Prima', por el parentesco en cuanto a la temática corporal y el cuasi horror o repugnancia que genera. Y 'lejana', porque no recae en los terrores banales a los que puede enfrentarse una celebridad, aún cuando la protagonista busque fama y estar rodeada de atenciones. (Además de que este filme se realizó dos años antes).
No voy a comparar y mucho menos contrastar, pero si menciono a La substancia es para hacer énfasis en las inevitables referencias cuando uno se involucra en esto y en cómo dialogan las películas entre sí y en uno mismo.
Repasando la trama: 'Enferma de mí', 'Sick of myself' o Syk Pike (2002) -en su idioma original (noruego)-, es la historia de Signe, una chica de aproximadamente entre 30 y 34 años que trabaja en una cafetería y que vive con su novio. El novio para colmo, se asume como "artista" de muebles, -de los cuales hurta junto con Signe en algunas ocasiones en las que le persuade incómodamente a hacerlo y que sólo le hace algunas modificaciones para atribuírse la creación de los objetos-.
Es esta dinámica del novio de Signe (Thomas) la que detona el verdadero problema en ella y el trasfondo que la película intentará retratar en una de sus múltiples fascetas. ¿Y qué problema es este? Pues, el narcicismo.
Sin necesidad de spoilers, la película arranca cuando Thomas en un desayuno con otro par de amigos les "comenta" o más bien presume que en tal lugar de considerable prestigio en Noruega le permitirán tener una galería para exponer finalmente la primer etapa de su obra. Mientras él se regodea, en seguida suceden las secuencias en donde Signe se comienza a molestar al grado de que no soporta la atención que le dan a Thomas y comienza a minimizar el anuncio a sus amigos diciendo que realmente apenas y podría considerarse la galería como parte de ese lugar de prestigio, y cierra el comentario envidioso y nocivo diciendo que el lugar es demasiado pequeño como para siquiera instalar una exposición de su obra.
Posteriormente -y aquí viene el parentesco con la película de Coralie Fargeat, más no la similitud-, avanzando otras escenas no menos importantes pero que sirven para empatizar quizá muy a nuestro pesar con Signe para poder interesarnos en el desarrollo de su historia, decide ingerir unos medicamentos rusos ilegales para provocar el sueño. Los cuales, sus efectos secundarios son el provocar deformaciones en la piel. Principalmente en el rostro y el torso.
Ahora, sin necesidad de saber a profundidad cualquier teoría psicoanalítica en torno al narcisismo, casi todos podemos identificar a una persona con este trastorno o tendencias en su personalidad, y digo casi porque sé de casos que viven con personas como estas y desafortunadamente se dan cuenta cuando es demasiado tarde. Así que, a modo de conclusión, planteo la o las siguientes preguntas: ¿hasta dónde somos capaces de llegar por una pizca de atención? ¿Qué alimenta esa necesidad? ¿De qué nos enamoramos u obsesionamos cuando lo hacemos de nosotros mismos?
Es así como la película termina con Signe resignada a las consecuencias que ella misma se provocó, sin que esto necesariamente implique que el final resulte algo acompañado de un mensaje o eslogan pro-autoestima.

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