Fargo: lo cómico de un crimen

 






Escrito por: Diego Alberto Carrillo



¿Hasta qué punto puede ser maleable una historia, al grado de que su ritmo es constante y que las dos grandes categorías como lo son la comedia y la tragedia convergen y conviven, sin caer en el cliché de lo tragico-cómico?

Por un lado, tenemos la historia de un vendedor de autos que por alguna razón está ideando un plan b, en caso de que su plan original no salga como espera. ¿Qué plan es este? Secuestrar a su esposa. Es así como nos encontramos con la segunda subtrama que está compuesta por el par de criminales que se encargarán de llevar a cabo el secuestro -una pareja de lo más peculiar, sin caer en el desgastado recurso clásico del gordo y el flaco, sino que más bien, son algo más retorcido que eso-.

Por otro lado y último, tenemos la subtrama conformada por la detective que se hará cargo de resolver el caso en cuestión. Lo risible de esto y donde entra lo cómico en tonalidades de humor negro, es que la detective está embarazada y tiene una personalidad que rosa en lo adorable. Es cuestión de prestar atención el acento con el que se expresa y la ironía con la que prácticamente resuelve el caso sin necesidad de pistas complicadas. Razón de más para ver uno de los mejores papeles de Frances McDormand que le valió el Oscar cuando en su momento significaban algo -además de ser el verdadero pretexto que me inclinó en ver esta película-.


Fotograma de Fargo


Retomando la pregunta, considero que debería de acotarse para el estilo que a lo largo de su filmografía, los hermanos Coen han procurado establecer, sin que esto signifique que siempre va a estar latente un concepto o la convergencia de las grandes categorías (comedia y tragedia). Es decir, este par de guionistas-directores estadounidenses han hecho su carrera valiéndose de esta combinación al punto de que dicha combinación logra ser identificada como parte de su estilo, pero no se casaron o especializaron en esto. Al menos, esta es mi perspectiva que proyecto contemplando la tercia de películas que he visto de ellos hasta ahora: The Great Lebowski (1998), O Brother, Where Art Thou? (2000) e Inside Llewyn Davis (2013).


Fotograma de O Brother, Where Art Thou?


Tal acotación debe tenerse presente porque es un trabajo que los hermanos Coen se han dedicado en elaborar a partir de la cultura gringa, o mejor dicho, a partir de los ideales y arquetipos estadounidenses. Aún cuando su cine lograr ser accedido por aquellos que no son necesariamente gringos ya que toca temas comunes para la condición humana, no deja de ser cine estadounidende. Y por ende, la maleabilidad de estas categorías sólo aplica para la historia del cine americano, más no del cine en sí -siendo innegables sus aportaciones y legados para la posteridad-.

Por si fuera poco, el fenómeno no acaba aquí y es reflejo de lo que intento decir en el párrafo anterior. Resulta, que cuando intento meramente buscar en qué año se realizó la película que vi e hizo que me sentara a escribir esta reseña, me brotan dos resultados: uno es un episodio piloto del 2003 protagonizado por Edie Falco (mejor conocida como Carmela Soprano), en el que interpreta el mismo personaje que Frances McDormand, y por otro lado, una serie que salió en 2014 producida por Fox y que a la fecha lleva 5 temporadas. Estas dos producciones son síntoma no sólo del éxito y la genialidad de Fargo (1996) de los hermanos Coen, sino de que su cine es hecha por y para los gringos, aún cuando Fargo pueda ser para todos y la disfrutemos en su plenitud aún después de ser estrenada hace casi treinta años.





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