El estrangulador de Boston: ¿qué inspira una historia?

 





Escrito por: Diego Alberto Carrillo






"Los hombres matan mujeres. No comenzó con Albert.
Y no va a terminar con él".





No es placentero para mí el poner como epígrafe las palabras que lo componen, pero es esencial colocarlas para lo que buscaré desarrollar en el siguiente artículo. Soy consciente de la desafortunada realidad de vivir en un país en el que diario fallecen mujeres de manera violenta. No rebasa el número de dedos de una mano para contar las mujeres más importantes en mi vida, y justo por tenerlas presente, me solidarizo con esta situación y les cuido en la manera de lo posible dentro de lo que está a mi alcance.

Como habrán notado, subtitulo esta reseña con una pregunta: ¿qué inspira una historia? De mi parte, podría atreverme a categorizar tres fuentes. La primera sería la "original" en términos de guión en donde el guionista-director, bajo el amplio abanico que pueda considerar para inspirarse, "crea" de la nada su historia y la plasma en la pantalla. La segunda, sería aquella que se inspira en libros o novelas; sólo se adapta o se respeta el material original -incluso llega a intervenir el escritor para asesorar-, y listo. Y la tercera, sería en la que se basan en historias reales, como es el caso de "El estrangulador de Boston" o Boston Strangler (2023), protagonizada por KeIra Knightley.


Aclaro que no busco remover los cimientos teóricos con los que se analiza el cine, pero si planteo y sostengo esta preguta, es porque fue lo primero que pensé en el momento en que la película mostraba sus créditos iniciales diciendo: "Inspired by a true story". Es así como escena tras escena, pese a seguir la historia y prestar atención a los detalles del caso, venía maquilando o vislumbrando a medias lo que estoy intentando plasmar en estos párrafos. Otra razón más para acentuar el hecho de por qué existe este espacio y cómo busco hacer que se distinga por sobre de los millones de blogs y podcasts sobre películas. Ciertamente lo que vende y se consume son las reseñas cortas, graciosas y entretenidas. Pero más que venderles, les quiero ofrecer la posibilidad de ver que las películas, series y novelas nos ofrecen más que historias.

 


Para no dejar de lado lo esencial, Boston Strangler trata sobre la serie de asesinatos que hubo en la década de los 60 en Boston, Massachusetts. Estos crímenes, según la película, comenzaron a llamar la atención de Loretta McLaughlin (el personaje que interpreta Keira), quien es una reportera de un periódico local que se dedica a redactar artículos sobre temas domésticos. Y en su afán de querer hacer más que eso, tuvo la fortuna e infortunio a la vez de coincidir con esta serie de casos. Por un momento uno podría creer que se tratará de una película más sobre un asesino serial que no conocíamos del todo y que la productora encargada de realizarla se valió de sus atrocidades para hacer dinero, pero no es así.

"El estrangulador de Boston" es más bien una película que busca dignificar y conmemorar a un par de reporteras pioneras en la investigación policial, que si no fuera por su dedicación, el caso se hubiese perdido e ignorado. Ojo, tampoco es una película propagandística en la que bajo el lema feminista busca hacerse un hueco en el catálogo de Star+. Lo que sí es esta película, es una justa y bien lograda historia de drama criminal que satisfacerá a los amantes del género o a aquellos que buscan ese suspenso o misterio que resulta de un caso con muchas pistas sueltas. No es necesariamente garantía, pero Ridley Scott está como productor y se nota en la frialdad y en la no escatimación de presupuesto para plasmar lo que se tiene que plasmar en la pantalla.




Como siempre, juzguen por ustedes mismos esta historia, pero tengan presente que además de ser recomendada implícitamente, ha sido inesperadamente un pretexto para sentarme a escribir sobre lo que me inspiró a escribir esta película y lo que me ofreció mientras la veía. Claramente hay muchos puntos a desmenuzar respecto al caso, pero es preferible hacer omisión de ellos para hacer trampa e invitarles a que ustedes la vean, se conmuevan y saquen sus conclusiones. Eso sí, cuando la vean, ojalá y recuerden el epígrafe de este artículo y entiendan por qué decidí incluirlo. En esas palabras radica el triste y oscuro mensaje que la película, a mi interpretación, busca sensibilizarnos.





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