El Jardinero Fiel




Escrito por: Diego Alberto Carrillo



Con esta película como con otras tantas que he podido ver en este viaje que se ha emprendido, me ha pasado que pese que es una historia digna de darla a conocer y de revivirla, ella misma me hace entender que requiere tiempo para asentarse en la memoria para que posteriormente salga a la luz por sí sola y ahora sí sea momento de presentarse. Quizá sea mero debraye y lo anterior realmente se resuma con que me decía "después..." demasiadas veces porque otras películas robaban la atención de una manera más inmediata. Sin embargo, en esta introducción quiero dejar entrever la manera en cómo "las cosas buenas", como lo es en el caso de El Jardinero Fiel, las dejo al final por una gran razón.

No se vayan con la finta por la frase-subtitulo de que esta película es de esas del tipo meloso azucarado. Ciertamente el corazón de esta historia tiene que ver con el amor de una pareja la cual se ve envuelta en una situación que les cuesta demasiado caro, pero reitero que este ámbito sirve únicamente para brindar la parte emotiva a un largometraje que está basado en un libro homónimo del recientemente fallecido escritor John Le Carré. Entonces, ¿de qué va la película?





Protagonizada por los excepcionales Ralph Fiennes y Rachel Weisz (quien ganó un Oscar y un Globo de Oro como mejor actriz de reparto), El Jardinero Fiel (2005) es la historia de un diplomático inglés de nombre Justin Quayle que tiene como afición en sus tiempos libres el mantener y procurar el jardín que ha cultivado en su casa. Él al brindar una serie de sesiones respecto el mundo farmacéutico y derivados, es como conoce a su futura esposa Tessa quien tiene una personalidad particular respecto a la pasión impregnada a sus ideales y a la entrega de sí misma en su profesión.






La película no se desenvuelve de manera lineal como suele ser común, sino que va y viene entre eventos del pasado y el presente intentando que tanto el espectador como el protagonista vayan armando el rompecabezas tras la tragedia que les acontece antes de la mitad del metraje. En algún lugar varado de Kenia, lugar en donde se instala la pareja por trabajo de ambos, es asesinada brutalmente la esposa y Justin al desconocer las razones por las cuales le quitaron la vida de esa manera a ella, decide emprender la investigación sobre qué fue lo que sucedió.

No se dejen engañar con que esta historia tiene que ver con cuestiones de venganza, escenas de acción y toda esa parafernalia explosiva llena de adrenalina. El peculiar estilo de los libros de Le Carré como de las otras películas que han adaptado algunos de ellos, es que toma a personajes considerablemente comunes que por azares desafortunados, se cruzan con individuos para nada comunes y así comienza toda una aventura. En pocas palabras, casi como si estos personajes de la nada se convirtieran, y nosotros a través de ellos, en espías sin estar entrenados para misiones de este nivel.






El contexto al cual se terminan involucrando Justin y Tessa, contexto que en determinado momento les rebasa y de entrada ya le quitó la vida a ella, es justo que se estaban involucrando con personas de la industria farmacéutica que antes de lanzar sus medicamentos al mercado, usaban a la población de Kenia como conejillos de indias para probar antes con ellos los medicamentos, con la fachada de que otra organización que no es la original estaba regalando los medicamentos en pos de un gesto caritativo "a los más necesitados". Tessa al estar de primera mano en contacto con esta población puesto que al ser doctora, atendió a demasiados pacientes que comenzaron a tener síntomas en común y que postteriormente estarían perdiendo la vida. ¿Ya vieron por dónde va la cosa?

Para evitar el hablar de más y hacerles la invitación de que vean esta película, concluyo en que ésta fue dirigida por Fernando Meirelles quien le podemos ubicar por haber dirigido la excepcional Ciudad de Dios (2002) y recalcar que tanto como los actores, la calidez visual de la fotografía, la banda sonora, la sensibilidad y la crítica a la corrupción corporativa-gubernamental, hacen de El Jardinero Fiel una historia digna de disfrutarse. Pese a que las películas en gran parte se hacen con fines de entretenimiento y negocio, al menos ésta deja la semilla sensible de hacer conciencia sobre este caso y muchos otros que difícilmente saldrá a la luz, de que ni Gran Bretaña se salva de casos asquerosos de corrupción. Y si tampoco una película tampoco es suficiente para cambiar al mundo y si se tratase de mera farsa, al menos Fiennes, Weisz y Le Carré decidieron ser patronos de la fundación Constant Gardener Trust, encargada de ayudar con la precariedad que se vive en Kenia.





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